Del campo a la almazara: El ritual de limpieza y lavado de nuestras aceitunas

En Finca Formet, el viaje de la aceituna no termina cuando se desprende del árbol. De hecho, es justo en ese momento cuando comienza una carrera contrarreloj para preservar su integridad. Tras la cosecha manual y respetuosa que realizamos en nuestros olivares, el fruto llega a la almazara cargado de la esencia del campo, pero también de pequeños acompañantes naturales: hojas, ramitas y el polvo de la tierra de Menorca.

Para obtener un Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) de categoría superior, la higiene es tan importante como la calidad del fruto. Hoy queremos mostraros, con total transparencia, cómo funciona nuestra maquinaria de limpieza, el «spa» por el que pasan nuestras aceitunas antes de convertirse en oro líquido.

La llegada: Recepción y clasificación

Las aceitunas llegan del campo en cajas ventiladas para evitar que se calienten o fermenten. Como podéis observar, en este punto el fruto presenta una mezcla de colores maravillosa —verdes vibrantes y morados oscuros— indicando el punto exacto de maduración (el envero). Sin embargo, también vienen acompañadas de hojas y pequeñas ramas.

Si prensáramos la aceituna tal cual llega, la hoja aportaría un amargor excesivo y una astringencia que no deseamos en nuestro perfil de sabor equilibrado. Por eso, el primer paso es la separación.

El baño de pureza: La lavadora

Una vez separadas las hojas mediante corrientes de aire, las aceitunas entran en la fase más crítica: el lavado con agua.

Nuestra maquinaria cuenta con un sistema de duchas y cortinas de agua que tiene una doble función esencial:

Eliminar impurezas: El agua arrastra el polvo y la tierra que se han adherido a la piel del fruto durante su crecimiento. Esto garantiza que el aceite final tenga un sabor limpio, sin notas terrosas.

Preparación para la molienda: El agua refresca el fruto antes de entrar al molino, ayudando a mantener baja la temperatura durante todo el proceso.

En la imagen podéis ver cómo el agua fluye con fuerza, asegurando que cada aceituna reciba una limpieza profunda pero delicada, sin dañar la piel.

 

Inspección final en la cinta transportadora

Tras el baño, las aceitunas caen sobre una cinta transportadora de color azul (diseñada así para resaltar visualmente cualquier defecto). Aquí, los inyectores de agua realizan un último enjuague mientras el fruto avanza vibrando para escurrir el exceso de humedad.

Es un espectáculo hipnótico ver avanzar las aceitunas Arbequina y Picual, ahora brillantes, limpias y libres de cualquier elemento extraño, directas hacia el molino para su extracción en frío.

 

El resultado: Un aceite sin interferencia

Todo este esfuerzo tecnológico tiene un único objetivo: la pureza. Al eliminar hojas, ramas y tierra, nos aseguramos de que cuando pruebes el aceite de Finca Formet, lo único que perciban tus sentidos sea el zumo puro de una aceituna sana, cultivada bajo el sol del Mediterráneo y procesada con el máximo respeto. 

¿Te gustaría probar el sabor de nuestra tierra? Durante tu próxima estancia en Finca Formet, no dudes en solicitarnos una cata de nuestro aceite de oliva virgen extra de Menorca o disfrutar de platos elaborados con los frutos de estos mismos árboles.